NOMBRE: TRACCIÓN A SANGRE | GÉNERO: DOCUMENTAL | TEMAS: DERECHOS HUMANOS Y MEDIO AMBIENTE | DURACIÓN: 63 MIN | IDIOMA ORIGINAL: ESPAÑOL | PAÍS: URUGUAY | CASA PRODUCTORA: MONTELONA CINE | AÑO: 2017 

El documental presenta a dos familias de clasificadores de residuos de Montevideo, que intentan salir adelante luego de haber perdido sus herramientas de trabajo: sus caballos.

Mientras Daniel y Matías, con la ayuda de su sindicato, intentan recuperar su caballo requisado recientemente; Marcelo y Alicia, buscarán hacerse de un vehículo propio, para poder devolver el caballo prestado con el que trabajan.

Relegados a la periferia de Montevideo, en la intimidad de sus hogares y a través de sus luchas cotidianas, conocemos a estas entrañables personas que dignamente salen adelante cargando a cuestas una realidad muy desfavorable, con profundo optimismo, perseverancia y mucha tracción a sangre.

Sofía Betarte nace en Suecia en 1982, en una familia uruguayo-colombiana, vive en Estocolmo parte de su infancia y regresa con su familia para radicarse en la pequeña localidad de San José de Mayo, Uruguay. En su juventud vive entre Estocolmo y Montevideo, donde estudia Comunicación Audiovisual, formación que profundiza en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, Cuba.

Se desempeña como trabajadora independiente en producciones audiovisuales. Actualmente ha finalizado su ópera prima, el largometraje documental “Tracción a Sangre”, con el cual lograra el reconocimiento del Fondo de Fomento ICAU 2014 y el fondo Montevideo Socio Audiovisual 2016, película seleccionada en La Semana del Documental del DocMontevideo 2017.

NOTAS DE LA DIRECTORA

La película nace de mi interés en sensibilizar al espectador sobre las temáticas que atañen a los clasificadores de residuos en general y a través de las historias particulares de los protagonistas, mostrar un drama universal de cómo el ser humano se enfrenta a las adversidades y al vacío y soledad frente al sistema judicial. Me interesaba marcar claramente esta perspectiva, es decir, contar estas historias desde allí, desde los protagonistas y desde sus lugares, mostrando los gestos de resiliencia y solidaridad de los que raramente se habla en la crónica roja de los noticieros cuando se refieren a los barrios donde se filmó la película. No quería realizar un documental con testimonios de expertos, ni quería sus discursos avalados, sino que quería de alguna forma registrar esta experiencia, desde la lucha humana de los protagonistas a la vez que desde la lucha sindical.

En el 2013 comencé a asistir a las reuniones sindicales, en principio con el interés que me despertaba realizar algo sobre el trabajo de reciclaje y recuperación que realizan los clasificadores, oficio muy desvalorizado por gran parte de la sociedad, pero a la vez me interesaba hacer algo sobre la lucha sindical que estaban llevando a cabo.

Al compartir esta motivación con el sindicato, en seguida surgió su interés de realizar un video institucional de la UCRUS mediante el cual se sintieran representados y enseguida comenzamos a elaborar un guión que se elaboró en el secretariado del sindicato. A partir de ahí comencé a colaborar con materiales de comunicación sobre las movilizaciones que realizaban y fui conociendo, de a poco, las problemáticas particulares que atañen al sector, así como también fui conociendo a quienes hoy son protagonistas del documental.

La requisa de caballos era un hecho que se planteaba sobre la mesa recurrentemente y me parecía muy paradójico que se le quitara a un trabajador su voluntad de realizar algún tipo de denuncia para frenar estas requisas, me decidí a llevar la historia del documental por ahí y registrar ese trayecto: quise registrar qué sucedía los meses posteriores a la requisa, mostrando cómo salían adelante los que luego serían los protagonistas de la película.

Con un equipo de filmación austero, la mayor parte de las veces yo sola durante los rodajes, busqué la cercanía con los personajes, proponiendo ellos mismos gran parte de las veces las escenas a filmar. Mi experiencia en el rodaje se ve reflejada en la película. Siendo que en un comienzo esperaba que la película se desarrollara de otra forma, me vi ante la realidad de tener que adaptarme a la imprevisibilidad y de filmar un proceso que no sabía cómo iba a desarrollarse.

EL PROYECTO

Tracción a Sangre comienza su desarrollo a fines del 2013. El vínculo con el Sindicato de Clasificadores (UCRUS) comienza ese año y la idea de contar las historias que estaban viviendo a diario las personas que trabajan en la clasificación en Montevideo a un documental empieza a tomar fuerza a mediados de ese año.  Desde mediados del 2014 hasta finales del 2015 se trabaja en el acompañamiento y registro de algunas personas y familias de clasificadores, descubriendo las historias junto con nuestros personajes. A finales del 2015 el proyecto entra en su etapa de postproducción.

El proyecto cuenta con los premios del Fondo de Fomento de ICAU 2014 y Montevideo Socio Audiovisual 2016, participó del Laboratorio de Producción en el Festival de Cine y Derechos Humanos “Tenemos Que Ver”, y tuvo su avant premier en La Semana del Documental del DOC Montevideo 2017.

La exhibición de Tracción a Sangre incluye su estreno en salas comerciales, así como una campaña de impacto con un ciclo de presentaciones y debates en facultades, talleres con grupos de estudiantes de secundaria y proyecciones abiertas con comunidades interesadas.

La película apunta a sensibilizar al espectador, mostrando el lado humano más vulnerabilizado de un tema tan complejo como urgente.